Aprendiendo A Aprender

Los cambios cada vez más acelerados y vertiginosos que están ocurriendo en todo el mundo nos impiden mantenernos estáticos; por lo tanto, es deseable realizar algunos cambios para afrontarlos.

Por ejemplo: cada diez años se duplica la información y los conocimientos generados por la humanidad; al tiempo que cada diez años se convierte en obsoleta una cuarta parte de la información existente. Esto significa que rápidamente se está acumulando información que no podemos conocer, entender ni asimilar, a la vez que gran parte de los conocimientos en los que nos basamos para actuar, no nos son útiles.

El mundo tiene problemas que no pueden ser resueltos
pensando en la forma en que pensábamos cuando los creamos.

Albert Einstein

Existe una importante paradoja en esta época de la informática: Hay tanta información que ahoga prácticamente a los estudiantes, profesionales  y  empleados en las organizaciones; sin embargo, parece que cada día estamos menos preparados e informados. La educación que se nos ha impartido está basada en la aptitud para recordar y repetir información, por tanto es una educación que no ha desarrollado las competencias necesarias para desenvolvernos efectivamente en el mundo actual.

Es cierto que nuestro cerebro es capaz de absorber mucha más información de la que nos imaginamos (podríamos aprender mil cosas nuevas cada día durante mil años) pero la limitación que nos auto infligimos, sumada a la limitación infligida por nuestro entorno (familiares, amigos, compañeros de trabajo,…) nos dicen que esto no es posible. Es este un fenómeno tan extendido, que aún muchos de los llamados filósofos, muchos sicólogos, sociólogos, opinan que hay que desaprender, si queremos aprender.

En tiempos de cambio, quienes están dispuestos a aprender heredarán la tierra,
mientras que los que creen que ya saben se encontrarán hermosamente equipados
para enfrentarse a un mundo que dejó de existir.

Eric Höffer  

Aprender a aprender, significa conocer las técnicas, métodos, trucos que necesitamos para aprender cosas nuevas (aunque ya sepamos algunas); no necesitamos olvidar ni desaprender nada, solo necesitamos organizar nuestra mente para que se de cuenta del poder que tenemos.

Uno de los más poderosos aliados, es la repetición; de nuevo aquí, nos encontramos con la 'sabiduría popular'; siempre nos han dicho que la repetición hace la excelencia, pero si repetimos un millón de veces algo mal hecho, no conseguiremos hacerlo bien, sólo conseguiremos hacerlo excelentemente MAL; la repetición de una acción bien realizada, es cierto que nos llevará a la excelencia, si bien contamos con el rechazo al cambio por parte de nuestra propia mente, la repetición nos ayuda a vencer ese rechazo y nos permite automatizar la acción deseada (por ejemplo, aprender).

En definitiva, aprender es un hábito, si bien es cierto que algunos trucos nos valen para que ese hábito sea más fácil de conseguir.

En la página de Liderazgo aparece una frase de Shunryu Suzuki:


Si tu mente está llena de conocimiento, estás siempre preparado para nada. Si está abierta como la de los principiantes, estás disponible para todo. En la mente de los principiantes están las mayores posibilidades; en la mente de los expertos hay pocas...Ese es el secreto real de las artes: siempre ser un principiante.

Shunryu Suzuki


que parece contradecir lo que aquí se expone sin embargo, no es así, la mente del principiante está abierta a nuevas ideas, nuevos conocimientos, es esto lo que queremos hacer, ser principiantes, no ser vacíos.

Y… ¿Para qué queremos aprender?

Para tener, es necesario primero hacer; y para hacer es necesario primero ser.

Stephen Covey

Si Stephen Covey tiene razón, queremos aprender para [primero] hacer; la decisión sobre ¿qué queremos aprender? es personal. En cualquier caso, aprender es esencial.

¿Qué tal si conseguimos aprender de forma que lo que aprendemos nos sea productivo?

Los mecanismos de la mente humana, el por qué aprendemos más o menos fácilmente, los veremos en otra página.

Bástenos saber, por ahora, que la mente humana, se rige por la ley del mínimo esfuerzo, que en este caso se traduce en que aprendemos antes aquello que nos resulta más fácil bien porque partimos de una base conocida o bien por que tenemos conocimientos afines que nos permiten aprender por similitud.

Por ejemplo, nos resulta fácil aprender a multiplicar, si sabemos sumar; toda vez que la multiplicación puede representarse como una sucesión de sumas y nos resultará fácil aprender a multiplicar valores de varios dígitos cuando ya sabemos multiplicar valores de un solo dígito.

Si sabemos esto, la forma más fácil de aprender algo es buscar formulas para entender cómo ‘descomponer' la información con la que contamos, en elementos conocidos o más sencillos.

La palabra clave aquí es Simplicidad. 

Una vez que hemos determinado los elementos fundamentales es decir, lo que queremos aprender, nos resultará más fácil asimilar la información recibida.